Beneficios de entrenar con calor

By 13/08/2015 Health No Comments
Correr con calor

Hacen 30º grados a la sombra, lo último que te apetece es ponerte las zapatillas y  entrenar. Lo comprendemos perfectamente, el calor nos da mayor pereza y sólo pensar en hacer algo de ejercicio ya nos hace sudar. Pero aunque no lo parezca entrenar con calor también tiene sus beneficios. 

Es cierto que, en un principio, las elevadas temperaturas reducen el rendimiento del deportista, ya que para realizar un esfuerzo determinado el organismo necesita transportar mayor cantidad de oxígeno que en cualquier otra época del año. Pero hasta esto, que inicialmente es un inconveniente, puede acabar convirtiéndose en una ventaja.

Los efectos de entrenar con calor son muy similares a hacerlo en altitud. La fatiga aumenta y el rendimiento disminuye, porque las células transportan menos oxígeno. Pero tras varios días, el organismo se va aclimatando y desarrollando sus propios mecanismos. Su respuesta a la escasez de oxígeno provocada por las altas temperaturas es elevar la producción natural de la hormona conocida como EPO (eritropoyetina endógena), incrementando así la cantidad de glóbulos rojos y cuyo resultado final se traduce en que se transporta una cantidad mayor de oxígeno a los músculos.  De esta forma el calor mejora la resistencia y aumenta el rendimiento físico.

Menos posibilidad de lesión

El frío hace que los músculos estén más tensos, en cambio, en verano los músculos están más distendidos, con lo cual (aunque no conviene dejar de realizar estiramientos antes y después del ejercicio), el riesgo de sufrir una lesión al correr o jugar al tenis, se reduce en más del 50%.

Pero correr o pedalear bajo el sol veraniego tiene aún más efectos positivos. Según un estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) con corredores y ciclistas, los deportistas que entrenaban en el período estival tenían en la piel mayores niveles de vitamina D, que es muy importante para la mineralización de los huesos y favorece la absorción en el intestino del calcio y el fósforo. Aunque la mayoría de las vitaminas y minerales hay que tomarlos en los alimentos, en el caso de la vitamina D el metabolismo cuenta con un “as en la manga”, pues es capaz de fabricarla en la propia piel gracias a la interacción entre una enzima llamada 7-dehidrocolesterol y las radiaciones ultravioletas del sol.

El mismo estudio también demostró que los deportistas que entrenaban en verano tenían niveles de colesterol más bajos que los que descansaban en la temporada estival. Y nuevamente era debido al sol, ya que la luz ultravioleta ayuda a metabolizar estos lípido.

¿Así que excusa tienes para quedarte en casa con el aire acondicionado?

 

 

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