¿Cómo prevenir los tan temidos calambres musculares?

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Hola de nuevo Braves, hoy voy a hablar de los calambres, uno de los problemas más comunes que afectan a toda clase de deportistas independientemente de su carga de trabajo.

Primero vamos a entender un poco mejor dicha afectación. Se trata de contracciones o espasmos súbitos e involuntarios en uno o más músculos. Habitualmente ocurren después del ejercicio, durante el mismo o por la noche. Su duración va de pocos segundos a varios minutos.

Los calambres musculares normalmente son causados por el mal funcionamiento de algunos nervios. La teoría que actualmente parece tener más peso explica que el origen de los calambres se debe a la sobreexcitación de las motoneuronas y pérdida de líquidos de una zona corporal, debida a una actividad física continua que nuestro cuerpo no está preparado para mantener durante mucho tiempo. Esta sobreestimulación nerviosa provoca una disminución de señales inhibidoras por parte del sistema nervioso central, lo que da lugara espasmos musculares involuntarios, los calambres.

Pueden deberse a:

  • Una lesión de la médula espinal.
  •  Pinzamiento nervioso.
  • Distensiones o sobrecargas musculares.
  • Deshidratación.
  • Déficit de minerales del organismo.
  • Llegada insuficiente de sangre a los músculos.

¿Cómo debemos actuar ante un calambre?

La actuación fundamental en un primer momento es la de poner el músculo acalambrado en estiramiento y aplicar un fuerte masaje al mismo, acto seguido debemos hacer un movimiento suave de la parte afectada con la finalidad de aumentar la irrigación, el aporte sanguíneo y de esta forma “realimentar el músculo”. Otra opción es la de aplicar calor, un vasodilatador que vendrá de fábula para relajar al músculo.

Una vez que el dolor y las molestias han bajado es importantísimo aplicar hielo y reposo para tratar de evitar la lesión hipóxica secundaria, es decir, evitar que en el caso de que se hayan roto fibras musculares o vasos se propague la muerte celular y en consecuencia se agrave la lesión.

¿Cómo podemos ayudar al cuerpo a no sufrirlos?

  • Beber abundante líquido: antes, durante y después del ejercicio.
  • Hacer un calentamiento y estiramientos previos a realizar la actividad física.
  • Recargarse de electrolitos con bebidas isotónicas.
  • Descansar lo suficiente en la noche para que la musculatura se oxigene correctamente.
  • Incrementar el consumo de alimentos ricos en potasio (plátanos, aguacate crudo, espinacas cocidas…)

La prevención es el primer paso de un buen entrenamiento, seguid las recomendaciones y en caso de que los calambres sigan siendo muy frecuentes acudid a vuestro médico.

Carlos Joven Oliveiras

Fisioterapeuta y Osteópata

carlosjovenoliveiras@hotmail.com 

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