El día a día del deportista y el emprendedor

Emprendedor y Deporte

En este segundo post dedicado a las similitudes y paralelismos que existen entre el deporte de exigencia y el emprender, vamos a hablar sobre el día a día de uno y de otro.

Semejanzas en el día a día

¿Nunca habéis tenido la sensación que, aun entrenando cada día, no conseguís mejorar vuestra marca y parece que ya no hay más camino que recorrer? Todos, en algún momento, hemos tenido esa sensación.

Y esa sensación se da también cuando inicias un proyecto emprendedor, lanzas el producto y empiezas con el día a día. Hay momentos en los que piensas que el día es demasiado corto y que el trabajo quizás no ha sido el correcto porque los resultados no llegan.

Muchos días te notas cansado, crees que no es el mejor día para exigirte lo máximo y piensas que, si tuvieras la recompensa de ese esfuerzo, enfocarías el día a día de otra manera mucho más positiva.

Pero en el mundo emprendedor, como en el deporte de exigencia, hay que entrenar todos los días. Y hacerlo aunque los resultados no parezcan llegar. Se convierte muchas veces en una cuestión de voluntad.

Todos los Braves y emprendedores lo tenemos claro: lo que separa el éxito del fracaso es la constancia, la paciencia y el esfuerzo diario. Aunque haya días que no nos veamos capaces, que pongamos en duda si realmente vale la pena, o si estamos o no capacitados para ello, hemos de seguir creyendo en nosotros. Porque cuando nos fallen las piernas, solo dependerá de nosotros seguir corriendo hacia la meta. Cuando nuestro proyecto parezca que no avanza, solo dependerá de nosotros seguir y seguir como si no hubiera un mañana.

El día a día de un proyecto tiene momentos duros. Así como el de un entrenamiento o carrera para la que llevas preparándote meses. Pero, todos lo sabemos bien, hay algo mucho más valioso que el sacrificio diario: ¡la recompensa personal de conseguir la hazaña y todo lo que hemos aprendido por el camino!