La pesadilla de los runners: La fascitis plantar

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Hoy os voy a hablar de la fascitis plantar, una patología que padecen en un momento u otro los runners y que es de evolución muy lenta, pero que si se coge a tiempo se consigue acortar notablemente los plazos de recuperación.

La fascia plantar es una banda gruesa de tejido situado en la planta del pie cuya función principal es amortiguar el peso durante la pisada y repartirlo lo más homogéneamente posible por todo el pie. La fascitis se produce cuando este tejido se inflama.

Las causas que pueden provocarla son: un exceso de peso, una carga de trabajo excesivo, una sobrecarga de gemelos o del tendón de aquiles y la más común, un calzado inadecuado. Runners, mucho cuidado cuando renovéis vuestro calzado, debéis empezar con cargas de trabajo progresivas para permitir al pie adaptarse correctamente al nuevo calzado.

¿Cómo saber reconocerla?

Normalmente empieza como una ligera molestia en la base del talón o en la zona media de la planta del pie. El dolor es generalmente peor:

  •  Por la mañana, recién levantado (síntoma de patología inflamatoria).
  • Al subir escaleras o rampas.
  • Después de realizar una actividad de moderada-alta intensidad.
  • Tras levantarse después de estar un buen rato sentado.

En el caso de notar un principio de molestias debéis acudir al traumatólogo para que este nos haga un correcto diagnóstico. En ocasiones la fascitis puede confundirse con un espolón calcáneo, y una simple radiografía puede llevarnos a un correcto diagnóstico y a un óptimo tratamiento.

El tratamiento adecuado debe estar pautado por un especialista, ya sea un fisioterapeuta o un osteópata, pero se deben seguir ciertas pautas cuando se inicie la sintomatología:

  • Revisa tu calzado y si es necesario cámbialo porque un calzado en mal estado o inadecuado puede ser el causante de tu lesión.
  • Aplicar hielo a la planta del pie, esto reducirá la inflamación y permitirá normalizar la biomecánica de la pisada.
  • Usar una talonera de silicona en la planta del pie acelera el proceso de recuperación al aliviar la carga que recibe durante la pisada.
  • Realizar estiramientos específicos tanto de: isquiotibiales, gemelos como de la planta del pie.
  • Realizar ejercicios de potenciación e inhibición de la fascia.
  • Es importante que todo el proceso de recuperación sea supervisado y guiado por un especialista, se trata de una recuperación larga, así que hay que tener paciencia y ser estrictos con el plan de tratamiento. En caso de que las molestias persistan acudid al traumatólogo.

Carlos Jovén Oliverias

Fisoterapeuta y Osteópata

carlosjovenoliveiras@hotmail.com