Cómo no pecar de novato en una travesía de aguas abiertas

travesía de aguas abiertas

Una travesía de aguas abiertas es probablemente una de las competiciones más duras a las que puede enfrentarse un deportista. Ya no sólo por el desgaste físico que supone, sino por el desgaste mental que suele generar el enfrentarse tantas horas al mar.

Por este motivo, es una competición en la que es muy necesario cuidar todos y cada uno de los detalles. Al enfrentarse a una travesía de aguas abiertas, no conviene dejar nada al azar. Asegúrate de tener todo bien atado.

Cómo enfrentarte a una travesía de aguas abiertas

En primer lugar, práctica teniendo en cuenta todos los elementos que puedan alterar tu competición. La climatología es un factor que puede alterar notablemente las condiciones de una travesía de aguas abiertas. Prueba a entrenar con sol, con lluvia, con días fríos y días más cálidos, incluso con días de viento. Procura estar preparado para cualquier imprevisto meteorológico que se presente el día de tu competición.

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No pruebes nada nuevo el día de la prueba: cualquier cosa que puedas necesitar durante tu travesía de aguas abiertas debes probarla con anterioridad. No te la juegues. Nada de estrenar neopreno, gafas, ni siquiera champú. No improvises con nada que no sepas cómo puede afectar a tu rendimiento. Ah. Y, por supuesto, lleva repuesto de todo lo que puedas necesitar.

Procura descansar. Lo más probable es que la travesía de aguas abiertas en la que participes comience muy temprano. El madrugón sumado a los nervios que probablemente tengas la noche anterior pueden no ser tu mejor aliado para la prueba, así que intenta relajarte y descansar lo máximo posible.

Sol, medusas y rozaduras. Son los tres típicos problemas a los que se enfrentan los nadadores en travesía de aguas abiertas. Para el sol, es conveniente aplicarse crema solar antes de dormir y una vez más al levantarse; protección 50, claro. Para las medusas procura tener entre tu avituallamiento cualquier producto que hayas probado antes, y te venga bien para las picaduras. Lo mismo para las rozaduras, existen cremas y polvos que pueden venirte bien.

¿Comida? Levántate temprano y toma un buen desayuno. En cuanto a la travesía, el comer o no durante la competición dependerá de la duración de esta, ya que las travesías de aguas abiertas pueden variar notablemente. En caso de que tu travesía sea larga, es conveniente llevar plátano, naranja, incluso chocolate, sin olvidar nunca el agua y las bebidas isotónicas. Alimentos que aporten energía que tu cuerpo pueda consumir rápidamente.

La hidratación es clave. Y no sólo durante la competición. La noche anterior conviene beber muchas veces y pocas cantidades. Que tu cuerpo llegue a la competición totalmente hidratado. Esto ayudará a vencer la fatiga y hará que mejores tu rendimiento, y créenos lo necesitarás durante tu prueba de travesía de aguas abiertas.

Por último, recuerda llegar con tiempo suficiente para recoger tu dorsal, calentar, despedirte de tus amigos o familia y probar el agua.

Y hasta aquí nuestra pequeña guía de conejos para superar una travesía de aguas abiertas. Si tenéis algún otro consejo o experiencia personal que pueda venirle bien a aquellos que estén pensando en participar por primera vez en una travesía de aguas abiertas, ¡dejadnos un comentario en este post!

Ah, se nos olvidaba. Al principio te recordábamos la importancia de tomarse en serio el participar en una travesía de aguas abiertas, pero igual de importante es disfrutarla. Poner tu cuerpo a prueba es un reto, pero debe generar bienestar en todos los sentidos. Así que ya sabes, adelante brave. ¡Y suerte en tu travesía de aguas abiertas!

 

 

 

 

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